dilluns, de maig 22, 2006

¡¡¡No me pasa el plato pequeño!!!


Ayer fue otro de esos domingos soleados de primavera que crean adicción a las ruedas gordas. Los miembros activos de CdF, embriagados por las suaves temperaturas y los aromas primaverales de la sierra de collserola, se lanzaron confiados a la conquista de la indómita carretera de les aigues.

Cuando el duetto ascendía por la coqueta calle barcelonesa de Major de Sarrià, Marq propuso variar el recorrido de ascenso: "unos cuarentones gorditos me alcanzaron el otro día cuando subía solo por can callareu antes de la última curva, me dejaron atrás con facilidad y una vez arriba les pregunté de dónde salían y me dijeron que venían por una trialera del parc de l'oreneta que era ciclable, así que lo comprobé de bajada y la verdad es que es muy bonita y muy facil...bla bla bla " Como me sentía culpable por haberle dejado tirado la semana pasada acepté sin pensarlo demasiado... pero al instante ya me estaba arrepintiendo.
Al llegar a la plaza Borrás camino de Can Caralleu ya empezé a pensar que cambiar el recorrido sobre la marcha nunca era buena idea. Era obvio que el superdotado Marq no había dejado de entrenar ni una sola semana y además recordé que su entusiasmo en alguna ocasión se había transformado inesperadamente en un exceso de confianza de consecuencias temibles para él y los demás miembros del gruppeto. Cuando seguía la estela de Speedz a la altura del Edificio de les Ciències Mèdiques de Catalunya i Balears ironicamente mis peores temores se hizieron relidad...¡No me pasa el plato pequeño!
Sudando la gota gorda intenté solucionar el problema cambiando de piñón pero ni con esas, un eslabón desalineado no engranaba en el plato y bloqueaba la cadena cada vez que lo intentaba. Casi sin aliento, avisé a Marq que frenó en seco sus portentosos gemelos esculpidos con esfuerzo en míticas escaladas solitarias a la fontana di lleone.
En un alarde de comprensión y compañerismo, en vez de plantear un cambio de recorrido más asequible y adaptado a mi problema mecánico, Marq me animó a superar ese pequeño contratiempo y a seguir adelante ya que el sendero tampoco iba a ser muy exigente...
Cuando habíamos superado Can Caralleu y subía de pie, asfixiado, exprimiendo los pedales hacía la entrada del Parc de l'Oreneta ya me estaba cagando en la puta madre del japonés que había fabricado esa cadena defectuosa. Una vez en el parque y al llegar al circuito de los trenecitos de vapor, Marq debió percibir mi cabreo porque en un gesto de tremenda deportividad que le honra prometió, "para igualar nuestra situación yo tampoco usaré el plato pequeño".
Yo ya no sabía que pensar, si es que iba tan sobrado de fuerzas como parecía o es que el recorrido iba a ser tan plácido como había prometido, así que confíado seguí adelante y a los pocos metros la verdad impuso su ley...
Pie a tierra y a empujar las bicis por una rampa imposible. "La verdad es que no esperaba que esto fuera tan duro, de bajada parecía más facil je je..." y dicho esto montó en su cavallino, engranó el plato chiquitín y para arriba dando pedales mientras yo empujaba mi bici bajo el respladeciente sol primaveral que convertía el sendero en un puto infierno.
Al cabo de 200 metros por fín apareció la carretera asfaltada y yo pensé "qué bien ya hemos llegado a la bendita carretera de les aigues". Pero no, no habíamos llegado... ¿como puede ser que un hombre de ciencia, licenciado en informática y dios sabe que más, calculador, capaz de realizar un estudio de mercado exhaustivo que engloba miles de parametros diferentes antes de comprar su montura, se pueda equivocar en algo tan simple como evaluar una distancia? No era la última curva antes de la carretera no, ¡ni la penúltima tampoco!
Tres empinadas paellas completas, tres me tragué con el plato mediano antes de llegar a la carretera, rendido, exhausto. El omnipotente Speedz tuvo la deferencia de esperarme y acompañarme en los últimos metros, zigzagueando por la pendiente, fresco como una rosa. Tanta amabilidad debía ocultar algo, yo a esas alturas de la mañanita la verdad es que ya empezaba a desconfiar.
Tras una breve parada en el mirador de Sant Just, Marq propuso volver por el mismo recorrido. De bajada la suerte parecía cambiar porque me dejó encabezar el duetto tranquilamente hasta llegar a la Oreneta, y al entrar en el camino de los eucaliptus en la primera curva me pegó un hachazo con un interior imposible gritando algo así como "me he estado entrenando en este recorrido je je je" pero que a mí me sonó más bien a un desafío del estílo "no creo que me ganes nunca más aquí nenaza". Debo reconocer que tuvo suerte de no encontrarse a ninguna familia de subida porque sino los habría arrollado, pero eso no quita mérito a su exhibición ni hace menos humillante mi derrota. Puedo afirmar que Marq Speedz se ha entrenado en secreto estas semanas para alcanzar un nivel "galáctico" sobre el cavallino, incluso ha confesado que ha salido alguna tarde a montar, abandonando el cuidado de su numerosa prole.
Con las piernas y el orgullo maltrechos llegué a casa, anhelando la prometida vuelta al grupetto del "Dream Team", Gianni i Nicomachine, porque para ser sinceros el sufrimiento se soporta mejor en compañia de otros que en solitario.

Siempre vuestro y acabado Johnnyfreeride, a la espera de noticias vuestras.

1 comentari:

Gianni Bugno ha dit...

"la puta madre del japones" y "puto infierno" son expresiones que no tienen cabida en il nostro blog.

Gianni B. vuelve este domingo y aprovechara para aleccionar a los dos alocados jinetes de l'Oreneta