dilluns, de novembre 20, 2006

¡El mito cae!

Cayó Johnny Freeride, cayó un mito. Pasada la última curva antes de la chicane final del Eucaliptus Speed Track, las exhaustas cubiertas del Cavallino no pudieron mantener sujeto contra el pedregoso firme al impetuoso Cavallinieri, traicionando su equilibrio: cayó quien no caía jamás. Así, unas viles gomas de 30 miserables euros mancharon el impecable currículo del infatigable Freeride. También se manchó la vestidura de nuestro apreciado compañero, por el abundante sangrado de la horripilante erosión cutánea en el antebrazo derecho que sufrió, valientemente y sin llorar, y que mereció una intervención médica de urgencia, con puntos de sutura incluidos.
Pasado el trauma inicial, sosegados los ánimos, pasemos al análisis: a pesar de empezar el descenso con una rueda de ventaja, habiendo además declarado su intención de no dejarse sorprender por el ignominioso Spaff, Johnny estaba en el momento del suceso a la zaga de éste; ¿fueron pues mayores su orgullo y arrojo que sus habilidades? o peor aún ¿aplicó la máxima "antes caído que vencido"? No queremos creer tales cosas, pues ambas repugnan la mente de quienquiera que conozca a JF, pero ¿qué pasó si no?

dijous, de novembre 16, 2006

Cruda realidad

Como ya se hizo patente en este blog, la evolución sigue su curso inexorable. Por eso, el nombre de nuestros jinetes se adapta, también, a la realidad de los hechos. Así, quien era conocido como "Marq Speedz" por su celeridad (en abrir la bocaza), se llama ahora, con simpática fonética onomatopéyica, "Marq Spaff".
Otras duras certezas que brinda la experiencia tardan más en traslucir: CdF podría renombrarse con cualquier alusión al escaqueo (entre otros subterfugios médico-laxantes, merece especial mención una nueva excusa: "mañana no puedo, es que he ayer tuve un hijo" ¿acaso al nacer arrancan los bebés una pierna a sus padres?). Máxime cuando la última y reciente salida del Grupetto del miembro JF sólo tuvo por testigo a una persona: alguien que se le parece como dos gotas de agua. Una de dos: o tenemos que preocuparnos todos por el equilibrio psíquico del aludido, o es que nos toma el pelo, vaya.