Cayó Johnny Freeride, cayó un mito. Pasada la última curva antes de la chicane final del Eucaliptus Speed Track, las exhaustas cubiertas del Cavallino no pudieron mantener sujeto contra el pedregoso firme al impetuoso Cavallinieri, traicionando su equilibrio: cayó quien no caía jamás. Así, unas viles gomas de 30 miserables euros mancharon el impecable currículo del infatigable Freeride. También se manchó la vestidura de nuestro apreciado compañero, por el abundante sangrado de la horripilante erosión cutánea en el antebrazo derecho que sufrió, valientemente y sin llorar, y que mereció una intervención médica de urgencia, con puntos de sutura incluidos.
Pasado el trauma inicial, sosegados los ánimos, pasemos al análisis: a pesar de empezar el descenso con una rueda de ventaja, habiendo además declarado su intención de no dejarse sorprender por el ignominioso Spaff, Johnny estaba en el momento del suceso a la zaga de éste; ¿fueron pues mayores su orgullo y arrojo que sus habilidades? o peor aún ¿aplicó la máxima "antes caído que vencido"? No queremos creer tales cosas, pues ambas repugnan la mente de quienquiera que conozca a JF, pero ¿qué pasó si no?