dilluns, de juliol 10, 2006

El ocaso

Cavallino di Ferro se enfrenta a su prueba más dura: contemplar impotente el ocaso de su actividad. Los imperativos inmobiliarios (de J.F.), las responsabilidades paternales presentes y futuras (léase N.M.), la servidumbre medieval (de G.B.), y la inexcusable pereza (sí, M.S., eres tú) han minado el ímpetu de nuestro Grupetto hasta reducirlo al intangible HTML del presente blog (¿o es XML? nuestro gurú tecnológico podría responder con su ciencia, que no con su tiempo pues no dispone de él, a esta pregunta sin interés alguno).
La promesa de unos frenos de disco hidráulicos para la montura de Marq Speedz, regalo de su sacrificada esposa, es la única chispa viva actualmente para intentar reanimar este pellejo, como habría que llamar en verdad a Cavallino di Ferro, otrora orgullo de las piedras de Collserola al pisarlas, inmisericordes, los jinetes CdF.